jueves, 30 de junio de 2011

EE.UU. quiere observación para creer en resultados de comicios


Estados Unidos advirtió hoy al gobierno de Nicaragua que, sin observadores internacionales, "va a ser muy difícil" aceptar los resultados de las elecciones del 6 de noviembre, según declaraciones del embajador saliente en Managua, Robert Callahan.

El presidente Daniel Ortega, que busca la reelección, descartó en enero la presencia de observadores nacionales o internacionales, alegando que los nicaragüenses no necesitan "controladores externos".

"Va a ser muy difícil para nosotros y para muchos otros, aceptar los resultados de las elecciones con fe y con confianza si no hay observación creíble, observación nacional e internacional", afirmó el embajador estadounidense en Managua, Robert Callahan.

El diplomático hizo la declaración a la prensa durante una visita que realizó al Zoológico, en las afueras de Managua.

El diplomático no quiso adelantar las consecuencias que tendría en las relaciones bilaterales la ausencia de observadores independientes en los próximos comicios, en los que el presidente Daniel Ortega aspira a ser reelegido.

"No hay mucho tiempo, pero todavía hay tiempo" para que las autoridades nicaragüenses reconsideren su decisión de no acreditar observadores, declaró el diplomático, que en julio termina su misión de cuatro años en el país.

Recordó que para las elecciones del 2006 los observadores llegaron a Nicaragua desde marzo. "Ahora ya estamos casi en julio y todavía no sabemos si vamos a tener observación internacional y nacional, ni para que fecha vamos a tenerla", agregó.

Lo "importante para nosotros, (como) para las organizaciones nicaragüenses e internacionales como la OEA, para los países democráticos, y más que todo para el pueblo nicaragüense, es tener confianza en el proceso electoral", manifestó Callahan.

Informó que el Centro Carter, que la semana envió una delegación a Nicaragua, le expresó su preocupación por la ausencia de observadores durante el desarrollo del proceso electoral que arrancó en marzo pasado.

No obstante, aclaró que Washington decidió mantener "una posición de neutralidad completa en cuanto a las elecciones" de Nicaragua, que serán disputadas por el partido de Ortega y cuatro alianzas de oposición.

Esta es la segunda vez, desde las elecciones municipales del 2008 que ganó el oficialismo en medio de denuncias de fraude de la oposición, que el gobierno rehúsa invitar observadores independientes.

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