
San Pedro Sula , Honduras
Hacer personalmente el trámite aduanero en Guasaule es casi imposible. Los tramitadores que inundan este punto fronterizo tienen acaparada esta actividad, por la que cobran entre 50 y 100 lempiras por persona.
A sólo unos pasos de ahí, el vecino país, Nicaragua, ya desarmó esa cadena que promovía la corrupción. En el lado nicaragüense cada quien tramita su paso, fácil y rápido; pero cuando toca llegar al punto hondureño, como cazadores tras su presa, los tramitadores le caen a todo el que quiera entrar o salir de Honduras.
Desde las primeras horas del día, hombres y mujeres se instalan en la aduana a la espera de las rastras que deben pasar.
Es una constante pelea por captar la clientela, según la cantidad, así serán sus ingresos del día.
Corren, suben a la rastra y de inmediato toman los documentos de los transportistas para que éstos descansen, esperen mientras mueven sus contactos para “agilizar” el proceso.
Los guías o tramitadores han encontrado en esta actividad un “modus vivendi”.
Cuando se instituyó la ventanilla única y Honduras junto a Nicaragua atendían en una sola aduana, muchos se quedaron sin empleo; sin embargo, después del conflicto político del año anterior volvieron al acecho de comerciantes y transportistas.
Muchos los ven como “el mal necesario en una aduana adonde los procesos no se agilizan”.
Ellos ya tienen identificada la estructura con la que trabajan y con la que logran que en el menor tiempo posible se autorice o se afore el paso de mercadería.
El trámite
Cada día nicaragüenses cruzan la línea divisoria en busca de nuevos horizontes o simplemente en plan de comercio, con sus bolsas para vender productos.
En medio de esa actividad, el incesante tráfico de furgones y camiones muestra el flujo comercial, donde desapercibidos pasan los tramitadores, que esperan el paso de rastras. Cuando una rastra o un camión aminora la velocidad ya es captado por un tramitador.
Si el tramitador hace las gestiones, el tiempo máximo que esperará el transportista o comerciante será de dos horas; pero si no toma el servicio del tramitador la espera puede tardar, incluso, días.
“Yo me vine porque en la frontera de El Amatillo no había sistema y me interesa llegar rápido porque transporto alimentos que si no llegan pronto, la carga se puede perder toda.
Tuve que aceptar que el tramitador hiciera el papeleo, si no lo hago perderé más tiempo, ya he pagado más de 200 lempiras y sólo voy en tránsito; pero no queda de otra”, dijo un transportista que viajaba hacia Costa Rica.
Eliminan tramitadores
Nicaragua, como una medida para evitar la corrupción en sus aduanas, eliminó la figura de los tramitadores. Sólo la aduana en Peñas Blancas aún tiene tramitadores pero en vías de desaparecer.
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